Salud

Displasia de cadera en perros: síntomas, causas y tratamiento

La displasia de cadera es una enfermedad común que puede llegar a afectar a diversidad de perros, generando, entre otras cosas, la conocida cojera en las patas traseras.

Por María Fernández, veterinaria · 21 oct 2021 · 8 min de lectura

Lo esencial

  • La displasia coxofemoral es una malformación hereditaria de la cadera que causa dolor, cojera y desgaste articular.
  • Síntomas típicos: rigidez, dificultad para levantarse, marcha en "salto de conejo", inactividad y cambios de humor.
  • Razas grandes y gigantes (pastor alemán, rottweiler, labrador, golden, mastín napolitano) tienen mayor predisposición.
  • El tratamiento va del manejo conservador (peso, fisioterapia, condroprotectores) a la cirugía según cada caso.

Artículo de carácter divulgativo: no sustituye la consulta veterinaria. Ante cualquier duda sobre la salud de tu mascota, consulta siempre con tu veterinario.

La displasia de cadera es una enfermedad común que puede llegar a afectar a diversidad de perros, generando, entre otras cosas, la conocida cojera en las patas traseras.

Y, aunque no todos los canes llegan a desarrollarla, es importante que conozcas qué es, si puede afectar a tu mascota y cómo prevenirla. Lo que podrás leer a continuación.

¿Qué se conoce como displasia de cadera?

También conocida como displasia coxofemoral, se trata de una enfermedad de tipo osteoarticular la cual genera dificultad en la formación de la articulación del mismo nombre.

Esta malformación en la articulación coxofemoral (articulación de la cadera) genera que la cabeza del fémur no encaje de forma completa en la cavidad correspondiente. Lo que, a su vez, provoca dolor y posible cojera en la mascota, debido a que se crea un desgaste en dicha articulación.

Conoce los síntomas de la displasia coxofemoral

La displasia coxofemoral es una enfermedad hereditaria, cuyo desarrollo comienza entre los 5 o 6 meses de edad. Pero, sus síntomas no suelen aparecer sino hasta que el perro es adulto y no solo pueden alertarte de que tu mascota presenta esta malformación, también puede afectar su estilo de vida.

Por ello, es muy importante estar atento, sobre todo si tu compañero canino presenta alguno de los factores de riesgo para su aparición (los cuales podrás conocer en el apartado siguiente). Primero, debes conocer las señales:

  • Dolor al palpar la zona.
  • Rigidez en articulaciones.
  • Inactividad, tu perro puede demostrar rechazo a correr, jugar, subir escaleras.
  • Dificultad para mover las patas posteriores y levantarse.
  • Balanceo, así como una marcha estilo «salto de conejo» con pequeños saltos.
  • Cambios de humor.

Ante alguno de estos síntomas u otro indicio de que tu mascota esté sufriendo a causa de la displasia de cadera, es imprescindible acudir al veterinario cuanto antes.

Diagnóstico de la displasia de cadera en perros: ¿qué pruebas se realizan?

El dictamen definitivo de la displasia de cadera en perros no puede basarse únicamente en la observación de la cojera. El proceso clínico profesional comienza con una exploración física ortopédica completa en dinámica y estática, donde el especialista evalúa el rango de movimiento y busca el «signo de Ortolani», una maniobra que evidencia la laxitud articular de la cadera. Posteriormente, es indispensable realizar un estudio de diagnóstico por imagen mediante radiografías bajo sedación profunda. Esto permite colocar al paciente en las posiciones estandarizadas exigidas por los organismos de evaluación oficiales, como la posición ventrodorsal extendida convencional de la OFA (Orthopedic Foundation for Animals) o el método de distracción PennHIP, el cual mide cuantitativamente el índice de distracción de la cabeza del fémur.

En la Clínica Veterinaria Somo disponemos de equipos de radiología digital de alta definición que nos permiten obtener imágenes de máxima nitidez de forma inmediata. Gracias a esta tecnología, evaluamos con precisión la congruencia de la articulación coxofemoral, medimos el ángulo de Norberg y detectamos los primeros indicios de remodelación ósea o artrosis secundaria. Establecer una puntuación precisa del grado de displasia (desde leve hasta severa) es el pilar fundamental para diseñar un protocolo de intervención adaptado antes de que aparezcan daños estructurales irreversibles.

¿Cuáles son los factores que influyen en la aparición de la displasia?

La displasia de cadera, aunque es un padecimiento hereditario, también tiene otros factores que influyen en su aparición. Estos pueden definirse en tres grupos:

Razas con mayor predisposición a la displasia de cadera

Raza de Perro Índice de Predisposición y Afectación
Pastor Alemán Muy Alto
Laxitud articular severa y desarrollo de artrosis temprana.
Rottweiler Muy Alto
Desgaste acelerado del cartílago por gran masa muscular y peso elevado.
Labrador Retriever Alto
Estrechamente ligado a problemas de sobrepeso y sobrecarga física.
Golden Retriever Alto
Subluxación congénita común de la cabeza femoral.
Mastín Napolitano Muy Alto
Sobrecarga extrema en las articulaciones por crecimiento gigante y rápido.
San Bernardo Muy Alto
Gran tamaño y peso elevado que cargan de forma intensa la cadera.
Dogo (razas tipo dogo) Alto
Constitución corpulenta que predispone a la afectación articular.

 

Experimentar un crecimiento rápido y obesidad generada por la nutrición

Una alimentación o nutrición inadecuada basada, sobre todo, en altas calorías en el tiempo de crianza propicia la ganancia rápida de peso. Y esto, a su vez, aumenta el estrés que experimenta la cadera.

De igual manera, la obesidad es un factor de riesgo que debes tener presente, puesto que esta condición somete a las articulaciones de tu mascota a un gran esfuerzo.

Realizar ejercicios inadecuados

Los cachorros en crecimiento necesitan de cierta actividad física y juegos que le permitan liberar energía, socializar y desarrollar capacidades como la coordinación.

Así, tanto el exceso de ejercicio, como la falta de este principalmente durante el crecimiento óseo, puede resultar en el desarrollo de displasia en la cadera.

María Fernández Villar
“Detectar la displasia pronto, sobre todo en razas grandes, nos permite frenar su avance y cuidar la movilidad de tu perro.”
María Fernández, Veterinaria

¿Es posible prevenir esta enfermedad osteoarticular?

La prevención es un punto fundamental cuando de esta enfermedad se trata, siendo los factores de riesgo que ya has leído los que guían este proceso.

Así, se considera que una de las formas de prevención más importantes es la de no fomentar ni permitir la cría de perros que presenten predisposición a esta enfermedad o que evidencien signos de esta. Esto debido al factor hereditario de la misma.

Brindar una correcta alimentación, tanto en calidad como en cantidad también es significativo para la prevención de la obesidad y el crecimiento desmedido que pueden propiciar la displasia. De hecho, existen piensos especiales para razas grandes y gigantes, así como para perros obesos.

Sumado a esto, debes evitar que tu mascota ejercite bruscamente o de forma prolongada si es joven. El ejercicio debe ser moderado para que favorezca el desarrollo de la musculatura, brindando estabilidad articular, pero, sin que la articulación se vea sobrecargada.

Para complementar todas las medidas anteriores, están las visitas regulares al veterinario. Las revisiones generales no solo permiten llevar un control del crecimiento y la salud de tu mascota en general, en estas también se debe comprobar el estado de las articulaciones.

Es el especialista quien, además, recomendará el mejor tratamiento según cada paciente que padezca de displasia. Pudiendo ser necesaria una cirugía en la zona o medicamentos específicos.

Tratamiento quirúrgico de la displasia de cadera

Cuando el manejo médico no es suficiente o nos enfrentamos a malformaciones severas, el tratamiento quirúrgico es la vía idónea para devolver la funcionalidad a la mascota. Las opciones quirúrgicas principales varían según la edad del animal y el grado de desgaste del cartílago:

  • Triple Osteotomía Pélvica (TOP): Indicada principalmente en cachorros y perros jóvenes (de 5 a 12 meses de vida) que presentan laxitud pero aún no sufren artrosis secundaria. Consiste en realizar tres cortes quirúrgicos en los huesos de la pelvis para rotar el acetábulo, logrando que la cabeza del fémur encaje de forma óptima. Su pronóstico es excelente, logrando frenar la degeneración articular, con un tiempo de recuperación estimado de 6 a 8 semanas de reposo controlado.
  • Prótesis Total de Cadera (PTC): Es el tratamiento de elección definitivo para perros adultos con artrosis severa donde se busca eliminar por completo el dolor. Consiste en sustituir la articulación natural por implantes artificiales (un componente de titanio para el fémur y una copa de polietileno para el acetábulo). Ofrece un pronóstico extraordinario a largo plazo, permitiendo que el perro recupere una movilidad idéntica a la de un animal sano. La recuperación total toma entre 8 y 12 semanas.
  • Resección de la Cabeza y Cuello Femoral (RCF): Se plantea como una cirugía de salvamento para perros de tamaño pequeño o mediano, o en casos donde la prótesis no es viable económicamente. Se extirpa la cabeza del fémur para eliminar el roce directo hueso con hueso, propiciando que el propio organismo cree una «falsa articulación» de tejido fibroso. Requiere una fisioterapia postoperatoria inmediata y su pronóstico es muy favorable en pacientes con un peso controlado.

Tratamiento conservador: fisioterapia, dieta y suplementos

Para aquellos pacientes donde la cirugía no esté indicada, el tratamiento conservador es vital para ralentizar el avance de la patología y mitigar el dolor. Este enfoque integral se sustenta en tres pilares obligatorios: la administración de ácidos grasos esenciales Omega-3 (que actúan como potentes antiinflamatorios naturales a nivel celular), el control estricto de una dieta baja en calorías para evitar el sobrepeso, y el uso diario de condroprotectores de grado médico con alta concentración de condroitina y glucosamina para nutrir el cartílago articular remanente.

Asimismo, las sesiones guiadas de hidroterapia son idóneas en este proceso, ya que permiten al animal ejercitar y fortalecer la musculatura pélvica de bajo impacto, evitando que las articulaciones sufran por el peso corporal. Si deseas conocer cómo diseñamos estos planes de movilidad personalizados, te invitamos a consultar nuestra especialidad médica de traumatología veterinaria, donde evaluamos cada caso de forma individualizada.

Valora con tu veterinaria cada caso concreto; el tratamiento adecuado depende de la edad, el peso, el estado de salud y el historial de cada animal.

Tratamiento conservador y manejo del dolor: en qué consiste

Cuando la cirugía no está indicada o como apoyo en muchas fases de la enfermedad, el tratamiento conservador busca ralentizar el avance de la displasia y mantener el bienestar del perro sin intervención quirúrgica. Sus pilares son el control del peso (evitar el sobrepeso reduce la carga sobre la cadera), la fisioterapia y el ejercicio de bajo impacto para fortalecer la musculatura que estabiliza la articulación, y el manejo del dolor, que el veterinario pauta de forma individualizada según prescripción.

El control del dolor y de la inflamación es clave para que el perro se mueva con normalidad y no pierda masa muscular por inactividad. Las pautas concretas (tipo de apoyo, frecuencia y combinación con suplementos como los condroprotectores) dependen siempre de la valoración veterinaria, ya que cada paciente responde de forma distinta según su edad, peso y grado de afectación.

Tratamiento quirúrgico: distintas técnicas según el caso

En los casos en que el manejo conservador no es suficiente o la malformación es importante, existe la opción del tratamiento quirúrgico. No hay una única cirugía válida para todos los perros: el especialista valora distintas técnicas en función de la edad del animal, su tamaño y el grado de desgaste de la articulación.

De forma general, algunas técnicas están más orientadas a perros jóvenes en crecimiento, mientras que otras se reservan para adultos con un desgaste articular avanzado. La decisión sobre si operar, cuándo y con qué procedimiento corresponde siempre al cirujano veterinario tras el diagnóstico por imagen, valorando los beneficios, el proceso de recuperación y las circunstancias de cada perro.

¿Puede un perro con displasia llevar una vida normal?

Sí. Con un diagnóstico precoz y un manejo adecuado, la gran mayoría de los perros con displasia de cadera pueden llevar una vida plena, activa y feliz. La displasia es una enfermedad que se controla bien cuando se aborda a tiempo, y muchos perros conviven con ella durante años sin que limite de forma importante su día a día.

La clave está en detectarla cuanto antes y poner en marcha las medidas adecuadas: mantener un peso correcto, asegurar ejercicio de bajo impacto y constante, seguir las pautas de fisioterapia y de control del dolor que indique el veterinario y, cuando proceda, valorar la opción quirúrgica. Cuanto antes se actúa, mejor suele ser el pronóstico y más fácil resulta frenar el desarrollo de artrosis secundaria.

Más que en "curar" la malformación, el objetivo realista se centra en la calidad de vida: que el perro pueda jugar, pasear y descansar sin dolor. Con seguimiento veterinario periódico y pequeñas adaptaciones en su rutina y en el hogar, un perro con displasia puede mantener su autonomía y disfrutar de una vida prácticamente normal.

Preguntas frecuentes sobre la displasia de cadera en perros

¿Cómo se soluciona la displasia de cadera en perros?

Depende de la gravedad: los casos leves se tratan con antiinflamatorios, fisioterapia y control del peso. Los casos severos requieren cirugía, como la prótesis total de cadera o la triple osteotomía pélvica. Solo el veterinario puede determinar el tratamiento más adecuado tras diagnóstico por imagen.

¿Cuánto tiempo puede vivir un perro con displasia de cadera?

Con un tratamiento adecuado y un control veterinario continuo, un perro con displasia de cadera puede tener una esperanza de vida normal y longeva. El pronóstico definitivo de supervivencia no se ve reducido por la enfermedad en sí misma, sino que depende de manera directa de la severidad de la malformación, la raza del animal y, fundamentalmente, de un inicio temprano del tratamiento médico o quirúrgico. El manejo crónico del dolor mediante terapias avanzadas evita complicaciones secundarias, garantizando que tu mascota disfrute de toda su expectativa de vida de forma feliz.

¿Qué síntomas tiene la displasia de cadera en perros?

Los principales síntomas son cojera en patas traseras, dificultad para levantarse, marcha tipo ‘salto de conejo’, inactividad y cambios de humor. Suelen aparecer en la edad adulta aunque la enfermedad es congénita.

¿Qué razas de perros tienen displasia de cadera?

Las razas más afectadas son pastor alemán, rottweiler, labrador retriever, golden retriever y mastín napolitano. En general, los perros de razas grandes y gigantes tienen mayor predisposición genética.

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